Mil millones de oportunidades para marcar la diferencia

“Cada vez que viajamos, nos volvemos parte de un movimiento global que tiene el poder para traer cambios positivos para nuestro planeta y su población”, afirma Taleb Rifai, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas. Desde este organismo, advierten con toda claridad el potencial transformador que posee el turismo. Para la promoción del Día Mundial del Turismo, celebrado el 27 de septiembre, utilizaron el slogan “Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades”, aludiendo a la cantidad de turistas que viajan alrededor del mundo cada año. A través de esta elección, ponen de relieve tanto la magnitud que ha alcanzado la actividad turística como las posibilidades latentes que pueden ser aprovechadas. Viajar, es mucho más que disfrutar y satisfacer deseos individuales. O al menos puede serlo.

¿Por qué el turismo?

Luego de décadas de crecimiento sostenido, el sector turístico se ha ganado un lugar preferencial en la conversación acerca de la relación que establecemos con el mundo que habitamos. En la actualidad, la búsqueda de experiencias en destinos alrededor del mundo forma parte del estilo de vida de miles de millones de personas.

Esto se corrobora fácilmente, con cifras difíciles de imaginar poco tiempo atrás. La actividad turística representa el 10% del PBI mundial y uno de cada once puestos de trabajo. El año pasado, generó 1.5 billones de dólares en exportaciones, que equivalen al 30% de las exportaciones de servicios.  Esta tendencia encuentra su correlato también en nuestra región: Sudamérica experimentó en 2014 un 5% de crecimiento en la cantidad de viajeros internacionales recibidos, traccionado por destinos de fuerte crecimiento, como el 14% que alcanzó Argentina.

La importancia del Turismo

No se trata, sin embargo, de una cuestión de tamaño, exclusivamente. Las características propias del sector lo vuelven un terreno fértil para incidir positivamente frente a algunos de nuestros desafíos más acuciantes. Fundamentalmente, la actividad turística es, en la medida en que esté regida de acuerdo con principios de sustentabilidad, una poderosa herramienta para el desarrollo de las comunidades locales.

El turismo genera oportunidades de empleo de manera directa, a través de los servicios de alojamiento, gastronomía, operadores y guías de turismo entre otros, pero también favorece la creación de más puestos, en otras ramas vinculadas de manera indirecta. Además, disminuye la transferencia de población hacia las grandes ciudades, por medio de alternativas de trabajo en áreas cercanas a las atracciones.

En muchos casos, la oferta de los países menos desarrollados como destinos turísticos es una de las escasas áreas de competitividad con la que cuentan para introducirse en el mercado global. A su vez, el sector del turismo tiende a recuperarse rápidamente luego de períodos de retracción de la economía, con lo cual es importante para países en situación de vulnerabilidad frente a los vaivenes de la actividad global.

En otro orden, hay una relación directa entre el turismo y la balanza de pagos de los países en vías de desarrollo. El sector turístico es una de las principales fuentes genuinas de divisas extranjeras.  Es, también, determinante en la imagen que proyecta internacionalmente un destino, la cual incide para atraer futuras inversiones y mejorar el posicionamiento de sus productos.

Una oportunidad para explorar

A pesar de las promisorias perspectivas que abre este escenario, se trata de un terreno relativamente inexplorado. Si bien, cada vez son más los actores internacionales que advierten el potencial del sector para alcanzar metas globales, como las expresadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de las Naciones Unidas, resta mucho camino por andar. Su lugar en la agenda internacional no es central y la financiación de proyectos y programas de desarrollo a través del turismo aún es limitada.

Comprender la posibilidad latente del turismo como alternativa para el desarrollo es el primer paso de un largo recorrido. Hacia dónde nos conducirá y cuán lejos llegaremos, son preguntas cuya respuesta todavía no está definida. Parece sumamente apropiado que, tratándose del potencial del turismo para el desarrollo, se nos presente como un viaje hacia un destino todavía por conocer. Las señales son muy auspiciosas y las expectativas, las mejores. Sólo resta potenciar los impactos positivos que el turismo puede generar en términos de inclusión con equidad, valorización cultural y preservación medioambiental, aprovechando así la oportunidad de fomentar el desarrollo sostenible en las comunidades locales.

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