Piscinas flotantes y techos verdes, próximas tendencias

Las grandes ciudades son selvas de asfalto. En ellas el verde brilla por su ausencia y, obviamente, el ruido poco tiene que ver con el rumor de las aguas o el cantar de los pájaros. El verde y el agua son dos condiciones esenciales para nuestra supervivencia, dos elementos fundamentales para la vida. No solo para crear esas condiciones de habitabilidad que hacen del planeta nuestro hogar o para proporcionarnos una mínima seguridad alimentaria, sino también para sanar nuestro organismo, cuerpo y mente, y devolverle el equilibrio perdido.

En el hostil entorno urbano, con una polución con mil caras atmosféricas, sonora, visual, lumínica… ¿Cómo no renunciar a las ventajas del estilo de vida urbanita? Las piscinas flotantes y techos verdes, son dos interesantes propuestas que están haciendo furor en las ciudades.

Nadar y volar al tiempo

Las piscinas no son una apuesta arquitectónica verde, si bien su uso comunitario supone un punto a favor a la hora de ahorrar en el uso del agua. Sin embargo, lo importante de este proyecto desde un enfoque bio, la primera piscina flotante que se va a construir en el mundo, está relacionado con esa necesidad de escapar de la ciudad.

¿Escapamos nadando, volando, o no es necesario hacerlo? Esta piscina, diseñada por Ballymore Group, será pronto una realidad como parte de un conjunto de edificios de lujo que conformarán el complejo Embassy Gardens de Nine Elms, un reputado distrito londinense. Como puede verse en la imagen, los bloques de viviendas quedan unidos por una impresionante piscina flotante que parece un imposible. Bautizada como la Sky pool, quedará suspendida a más de 35 metros de altura.

Se trata, en suma, de crear y recrear un mundo aparte, casi paradisíaco, un oasis en medio del desierto de hormigón urbano.

Tejados y jardines verticales

Forrar de verde las fachadas, inundar de vegetales los techos, ya sea para lograr una mejora a nivel paisajístico o con el fin de cultivar vegetales e incluso reducir emisiones gracias a una mayor eficiencia energética.

En efecto, son muchas las ventajas de los tejados verdes a nivel ambiental, y también para satisfacer esa necesidad de Naturaleza que tiene nuestra psique. El simple hecho de contemplar jardines sobre las cubiertas de los edificios contiguos, consigue una mejora de la productividad y bienestar. La Naturaleza proporciona un benéfico efecto para nuestra salud, gracias a una inefable sensación de bienestar y relax que solo ella puede brindar.

Igualmente, tener un jardín siempre cerca gracias a la transformación de los techos verdes nos permite hacer algo más que mirar y relajarnos. Será fácil sumergirnos en la pequeña burbuja de oxígeno que supone ese acogedor jardincito, aunque solo sea para hacerle una rápida visita, disfrutar de un oasis realmente necesario entre tanto ladrillo.

Fuente: www.ecologiaverde.com

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